“Todas las palabras sirven para recordar lo que ya sabemos, desde lo más instintivo de nuestro Universo particular.

Cuando conecto y me alineo con mi ser, me abro a sentir con tod@s los que estáis abiertos a leerme y a dejaros tocar por la curiosidad…. Entonces, sin pensar ni proponerme nada, empiezo a escribir letras, una detrás de otra, con tal velocidad y ritmo, que nacen las palabras desde el lugar esencial, donde las certezas fluyen y danzan colectivamente, activando memorias de sabiduría en cada uno de los seres que se abren a lo que son.

Así, una tras otra, las palabras surgen con tal vibración, que tocan melodías en los corazones de los hombres y mujeres….

… para recordar que tenemos la capacidad de sentir en sus múltiples facetas, y así entender nuestra realidad sin pensar, yendo más allá de nuestra mente concreta. Donde ya sabemos y recordamos lo esencial.

Recordar que somos seres sensibles y perceptivos, desde siempre.

La sensibilidad es una puerta al Universo colectivo. Una puerta poderosa de apertura a la percepción de la Vida en todo su potencial, que es lo mismo que decir “de la vida en todo nuestro potencial”.

Y a veces tardamos tiempo en darnos cuenta que la Vida sucede a cada instante, dentro y fuera de nosotros.

Darnos cuenta no es lo mismo que tener la idea acerca de esto.

Darnos cuenta va mucho más allá: forma parte del anclaje en este despertar de conciencia colectiva que estamos experimentando como humanidad”