Respiro la palabra “dignidad”

y permito que su esencia penetre en mi, plenamente, sin prisa…

Exhalo las tensiones y relajo el cuerpo para que, en cada inspiración,

la palabra “dignidad” esté en mi,

sin hacer nada más que acogerla

en mi seno.

No debo “hacer” nada para sentirme dign@

Tu ya lo eres, dice el Ser.

La esencia está en todo y tu,

desde tu esencia, estás en todo.

Dignifica cada acto, cada gesto,

cada emoción. Respira la dignidad y expándela por tus células,

sabiendo que eres y

siempre has sido digno de todo.

Sin esfuerzo.

Respirar la palabra….varias veces….

para que la mente no se ponga a pensar acerca de ello y, así, poder permanecer en la vibración creativa que tiene el efecto de encarnar la esencia.

Desde aquí, acoge a tu niño o niña interno y abraza su pequeño cuerpecito lleno de vida y, a la vez, asustado o triste o enfadado o perdido o abandonado….y respira con él diciéndole:

“eres digno de tu vida, eres digna del amor….eres digno de ser tu, en todas tus posibilidades. No tienes que demostrarme nada. Expande tu vibración con toda la dignidad de ser quien tu ya eres… y, desde el merecimiento más profundo, abraza la vida y haz realidad tus sueños, sabiendo que estás donde quieres estar ….”

Con Amor, de corazón a corazón”