-“¿Donde está la Luz?”

-En tu interior
– Pero ¿dónde?
¿En mis oídos?
¿En mi boca? ¿En mi corazón?
¿en mi Mente? ¿En mi vientre?….
¿Donde la encuentro?”

Quien busca desde la desesperación,
no encuentra
y sigue luchando por conseguirlo
y se desespera más y más.
Y, por mucho que siga buscando,
la sin razón, la angustia
y el vacío oscuro
crecen y se pierde en ellos
y en su propia sombra.

Y, así, ni rastro de luz.

Querer entender la presencia de la Luz
que hace claro mi camino,
mis propósitos, mis ideas, mis emociones, mis ilusiones, mis sueños, mi realidad….
desde la búsqueda inquieta
y desesperada,
es perderme de nuevo
en la falta de vida.

Y la luz sigue sin aparecer.

Y asi el cansancio
va haciendo mella
y surge la voz de la impotencia,
de la dificultad de ver lo que hay,
dejando de ver desde donde creo
mi realidad.

Luz y sombra
coexisten.
No es una sin la otra.

Ver
desde los ojos
de la integración,
del Tao,
del todo y la nada,
de la no exclusión,
de la verdad encarnada,
de la aceptación,
implica una gran prueba de humildad
donde reconocernos
con todo y sin nada.

Porque si lo hago desde la sombra
y sin luz,
me pierdo
en los laberintos oscuros
de la mente,
donde residen los monstruos
más indignos y perversos
de mi creación,
hambrientos de mi luz,
de mi mirada ausente de amor.

O si lo hago con luz y sin sombra
doy poder a la vanidad
de mi ego,
que ciega mi lucidez y pretende ser
el espejo de mi falsa verdad,
dejando mi poder
en mis creencias
y en la mirada de los demás,
en los apegos profundos
y en la pobreza de amor,
olvidando mirar
dentro de mi corazón.

Y si me atrevo a vivir
con luz y con sombra,
la una no sin la otra,
no me queda más
que verme simplemente
desde el reconocimiento
de mis dones y mis temas pendientes
de ser resueltos,
desde el amor
presente
en todo y en mi,
dando luz para ver sin juicio.

Solo lo que hay.
Solo lo que soy.

Acceptándolo todo
y dejando ir lo que siento
lo que ya no quiero vivir
o seguir construyendo
sin conciencia,
destapando así
el velo y las capas
que creo de irrealidad,
que sumían en la sombra
mi profundo anhelo
de vivir desde mi.

Siendo Luz.
y siendo sombra.
Sin luchas y sin peleas,
Sin escondites y sin máscaras.

Iluminando mi camino
para vivirlo y estar presente.