Yendo
a contracorriente
en un mundo conformista,
elegimos vivir en vez de huir
de lo que somos
cuando vamos a nuestro ritmo
en vez de correr o escondernos
en consignas que nos definen
aunque generen angustia e insatisfacción
y guíen de nuestras acciones
aunque no sepamos que hacer con ellas.
No las hemos elegido
conscientemente
pero podemos soltarlas
y situarlas
en lugar seguro
donde no interfieran
a cada paso que doy.

Y vivir
afrontando cada paso
desde el fluir con atención,
generando tiempo y espacio
y escuchando con valentía
la voz del corazón.

Eligiendo
no ser un@ más
que cada día se arrastra
por callejones sin salida
hacia el displacer y la rabia
de estar atrapad@
en un mundo sin vida
que empieza y que termina
sin darnos la opción
de existir.

Eligiendo ser
valientes
que se atreven a sentir
lo que nace desde dentro
sin fingir,
sin huir
de su propia verdad,
viviendo a pleno pulmón.

Aun con miedo
a ratos
porque al fin y al cabo
es una emoción
que nos protege de hacernos daño
y nos ayuda a poner limites sanos
frente a un entorno hostil
o ante nuestro verdugo interno,
si nos atrevemos a sentir
y sabemos darle espacio.

Valientes
por dejar de protestar
por lo que no tengo,
prestando atención
y poniendo interés
en lo que realmente Es.

Desde ahí
la vida se elige
y se vive sin más.
Sin espera.
Sin demora.
Sin prisas
ni más pausas
de las necesarias.

Y el vacío
se integra
como una pieza clave
donde nos podemos encontrar
de nuevo
después de perdernos
en los recovecos
del ego.

Porque el ego existe
aunque elijas la vida.
Porque negar su existencia
es vivir desde el no-ser,
desde el ideal del Ser
donde todo lo fantástico
es lo único que puedo ver.

Eligiendo la vida entera
no necesitamos crear renuncias
ni ya nada se interpone
ni hay nada por lo que luchar.
Integrando,
aceptando,
descansando en la visión
de todo lo que conforma
el Ser que une y reúne
las mil piezas del saber.

Con valentia.
Con valor de Ser.
Siento lo que queremos
Ser
y desde aquí existir.

Donde solo sé
que no sé nada
y aun con miedo
a ratos
ya no necesito ya nada más
que elegir mi propia vida
y dejarme vivir en paz.