Audios

Te propongo que antes de encender el audio, te tomes unos minutos para dejar que todo el ruido mental vaya aquietándose.

¿Cómo?

Solo por unos instantes, ponte comod@ y túmbate si puedes de manera relajada o descansa, cerrando los ojos. Sin prisa. Así te dispones a escuchar, soltando la atención del exterior y parte de la tensión mental, mientras respiras y abres tu corazón a tu propia escucha, creando un puente entre tu verdad y lo que te llega de fuera. Y, desde aquí, enciende el audio que tu mism@ has atraído en este mismo instante, para recordarte lo que ya sabes. Ahí me encontrarás. Aquí te espero. Y si no dispones de este tiempo para relajarte, aquí me encuentras también.

Bienvenid@ y feliz escucha.