Los inicios

Nacida en Barcelona en 1973, Ariadna Bailo creció y se desarrolló abrazando el misterio como parte fundamental de la vida, algo directamente relacionado con el hecho de que ya desde muy pequeña y de forma totalmente espontánea, tenía contacto directo con los mundos sutiles que para ella siempre formaron parte natural e indivisible de la realidad cotidiana. Esto la llevó a comprender la vida de forma holística e integrativa, contemplando la idea del alma como la representación de la fuerza esencial del amor más puro, invitándonos a ser nosotros mismos a través del movimiento y la transformación.

Impulsada por un profundo deseo de comprender y gestionar el impacto que sobre ella ejerce la percepción de un mundo de luz y oscuridad que en aquel momento la sobrepasan, a los 18 años decide retirarse al Jabalambre (Teruel) para ser guiada por un maestro zen que la inicia en el conocimiento del Reiki, el cuidado del cuerpo y la salud natural. Además de adoptar el vegetarianismo como la base fundamental de su alimentación, convertirá esta primera experiencia de crecimiento interior en el motor que la llevará a realizar numerosos procesos y formaciones, abriendo las puertas del mundo terapéutico y adoptando un estilo de vida en coherencia con lo más esencial de ella misma.

Además de ejercer durante varios años como educadora social, se forma como terapeuta Gestalt, especializándose además en terapia corporal integrativa (TCI) y Eneagrama a través del programa SAT con el Doctor Claudio Naranjo. A todo esto se suman numerosos aprendizajes relacionados con técnicas manuales y espirituales que la llevan a comprender desde la fusión de la psicoterapia y el chamanismo, la posibilidad de unir lo espiritual con lo mental, emocional y corporal.

La evolución

En el 2007 inaugura su propio centro de terapias en Barcelona, donde no solo dirige a un equipo de terapeutas, sino que también realiza sesiones individuales y grupales. Además, organiza viajes a lugares sagrados del planeta guiando grupos de auto conocimiento, abre portales de luz y enlaza mundos desde el respeto y el amor, con el fin de acompañar al despertar de conciencia que la humanidad está experimentando en este mismo instante.

Especializada en acompañar procesos evolutivos, fusiona la psicoterapia y la canalización, facilitando que la persona se alinee con el Ser integrando mente, emoción, cuerpo y espíritu. Ariadna apuesta por la coherencia, la presencia y el compromiso, actitudes que la llevan a danzar en la vida desde lo más esencial de sí misma, tanto en lo personal como en el acompañamiento, al destapar las trampas que creamos desde el ego y que nos mantienen atrapados, sin poder manifestarnos desde la claridad y la libertad del SER.

Ariadna es mi exmujer y madre de mi hija Ananda. Siempre coherente, presente, fluida. Su corazón es tan grande como su capacidad de entregar lo mejor de sí. La soñé y la creé en mi vida, así como ella me creó a mí en la suya. Así jugamos juntos a este juego mágico de la vida. Nuestra hija Ananda fue la que nos unió. Lo hizo desde lo sutil, cuando buscaba unos padres conscientes, antes de encarnar. Ariadna ya hablaba con ella y un día, cuando tocó mi corazón, me ayudó a escuchar a mí también la voz de su alma. 

Víctor Brossa (Creador, escritor y formador)

Ariadna es una persona de visión clara y de palabra precisa. Con esta claridad ilumina el camino de la persona que vive momentos de oscuridad o de confusión. Transmite alegría y confianza de una forma muy natural.

GLORIA ROSALES, 46 años (Profesora de yoga)

Potente, muy especial, muy trabajada. Con una sensibilidad y capacidad sensorial que a la mayoría de los humanos se nos escapa. Con un aire de misterio…

SILVIA, 38 años (Antropóloga)

Yo te definiría como la persona más amable que he conocido y una de las que mejor me ha tratado.

FERRAN CAPARRÓS, 35 años (Monitor y mantenimiento de espacios)